Corrección de cicatrices


A la mayoría de las personas les desagrada el aspecto de sus cicatrices, especialmente si son faciales. En algunos casos ellas provocan alteraciones funcionales en los ojos, boca, o nariz.

Las cicatrices son las marcas del intento de la piel por recuperarse de un traumatismo causado a nuestro cuerpo por una lesión o accidente, o como parte de una enfermedad o de un procedimiento quirúrgico. Es importante, por eso, al tratar una cicatriz, comprender su origen, ya que este le dará forma y grado. Por ejemplo, nunca lucirá igual una cicatriz causada por el corte de una navaja en un pleito callejero, a la causada por la incisión de un cirujano en quirófano; inclusive, una secuela agresiva de acné y la marca de una quemadura de Segundo Grado dejarán cicatrices muy particulares. Los cuidados que el individuo presta a la recuperación como el aseo, exposición solar, lubricación, entre otros, son factores determinantes de una buena o mala cicatrización. También existen factores hereditarios y características de la piel, como lo son la coloración, que determinan el tipo de recuperación de la piel o la formación de una cicatriz.

Una cicatriz antiestética de origen quirúrgico se produce con frecuencia cuando se da alguna de las siguientes circunstancias:

* La herida tiene una dirección determinada que corta los pliegues de la piel o interesa a orificios naturales de la cara.
* La herida no es limpia, presenta zonas magulladas o tiene muchos trazos.
* La herida no se operó con la técnica adecuada, tardó en curar o se infectó.

Pero a pesar de que no concurra ninguna de éstas circunstancias, pueden ser malos los resultados estéticos porque hay individuos con un factor personal, todavía no conocido, que predispone a cicatrices gruesas y visibles, que llamamos hipertróficas. Incluso se puede desarrollar en ellos una abultada cicatriz roja conocida como queloide.

En su evolución natural, las cicatrices mejoran su aspecto a lo largo del primer año y los siguientes. Los queloides no sufren variaciones con el paso del tiempo.

Intervención de una cicatriz

Muchas cicatrices pueden ser tratadas para su mejoramiento estético con métodos que no utilizan cirugía, en otras ocasiones la cirugía representa la mejor opción.

La solución estética y funcional adecuada de una cicatriz depende de su origen, localización, tratamientos previos, y estado actual de la misma así como de las expectativas del paciente.

Una cicatriz en general adquiere un estado de madurez que la hace más estable entre los seis y los ocho meses de su origen. Existen estados patológicos de las cicatrices como son su hipertrofia, su transformación en queloides (lesiones especialmente abultadas e incómodas para el paciente), o su asociación a otros tipos de lesiones.

Las posibles soluciones técnicas con y sin cirugía y el grado de complejidad del procedimiento son ajustados en cada paciente a sus necesidades individuales. Y es importante comprender y aceptar que no todos los pacientes son candidatos óptimos para todos estos tratamientos y esto hace esencial una consulta previa, en la que poder analizar con detalle cada caso y aclarar todas las cuestiones que preocupan al paciente.

Para decidir reparar quirúrgicamente las cicatrices, el cirujano valorará la conveniencia de esperar hasta que hayan perdido actividad, lo que sucede entre el sexto y el octavo mes.

En este tiempo prequirúrgico podemos ayudar a disimular la cicatriz con procedimientos cosméticos.

La intervención habitualmente es realizada bajo anestesia local, no es preciso internamiento en clínica y el tiempo operatorio es indoloro.

Aún cuando la técnica quirúrgica sea correcta, existe siempre el Factor Personal sobre el que no podemos actuar y que condiciona el resultado.

Por esto, no se puede garantizar plenamente el éxito total de una corrección de cicatriz. Sin embargo, objetivo será, que aunque la cicatriz operatoria pase por las mismas vicisitudes que aparecieron en la primera sutura, sean más atenuadas. Esto y la técnica mas adecuada producirán un resultado final mejor.

Pasados unos meses de la operación, la corrección puede perfeccionarse con una Dermobrasión o lijado.

La reparación de una cicatriz es un proceso lento, en donde tanto el paciente como el cirujano, deben actuar con mucha calma y prudencia.

Es primordial que el paciente esté bien informado de las secuencias de la cicatrización, sus limitaciones y el resultado que esperamos.

Un queloide es una cicatriz anormal más gruesa, de color y textura diferente, que se extiende más allá del borde de la herida y tiene una tendencia a recurrir. El queloide toma frecuentemente un aspecto grueso corrugado que simula un tumor. Los queloides se extirpan en el punto en donde se encuentran con el tejido normal.

Las lesiones masivas (como las quemaduras) pueden producir pérdida de una gran área de piel y pueden formar cicatrices hipertróficas y éstas a su vez pueden restringir el movimiento de los músculos, de las articulaciones y de los tendones (contractura). La reparación quirúrgica involucra la extracción del exceso de tejido cicatricial y la realización de pequeñas incisiones a ambos lados del área de la cicatriz, las cuales crean colgajos de piel en forma de V (Z-plastia). El resultado es una cicatriz delgada, menos notoria, debido a que el cierre de la herida después de una Z-plastia aproxima más los pliegues naturales de la piel.

Para hacer un injerto de piel se toma una capa de piel delgada (grosor dividido) de otra parte del cuerpo y se coloca sobre el área lesionada.

Para realizar una cirugía de colgajo de piel se retira una capa de todo el grosor (grosor completo) de piel, grasa, nervios, vasos sanguíneos y músculo de una parte sana del cuerpo y se coloca en el sitio de la lesión. Estas técnicas se planean cuando se ha perdido una cantidad considerable de piel en la lesión original, cuando una cicatriz delgada no ha sanado o cuando la preocupación principal es mejorar la función (más que la estética). Posteriormente se pueden requerir procedimientos secundarios para obtener los resultados estéticos adecuados.

Ninguna cicatriz se puede retirar por completo y el grado de mejoramiento depende de variables tales como el tamaño y dirección de la cicatriz, la edad de la persona, el tipo y color de piel y factores hereditarios que pueden condicionar de antemano el grado del proceso de cicatrización. Además existe la posibilidad de recurrencia de la cicatriz, esto es, que vuelva a su estado muy notorio.

Expectativas después de la cirugía

Después de la operación se puede colocar un vendaje de presión o elástico sobre el área para no motivar la recurrencia del queloide. Para otros tipos de corrección de cicatriz, se aplica un apósito suave. Las suturas se retiran generalmente en 3 a 4 días para el área facial y 5 a 7 días para incisiones en otras partes del cuerpo.

Convalecencia

La decisión de regresar a las actividades normales y al trabajo depende del tipo, grado y localización de la cirugía. La mayoría de las personas puede reanudar las actividades normales poco después de la cirugía, aunque generalmente se recomienda evitar las actividades que tensionen la nueva cicatriz inmadura y la pueden agrandar.

Si se presenta una contractura permanente, se puede requerir fisioterapia, además de una cirugía para restaurar la función completamente.

Se debe evitar la exposición al sol durante varios meses después del tratamiento.

Durante el proceso de recuperación de la herida resultante, la cicatrización ocurre siempre que varias capas de la piel hayan sido afectadas. Una vez que la cicatriz se forma, nunca desaparece, aunque puede hacerse menos visible por diversos métodos.