Bótox

La toxina botulínica ha sido utilizada con fines terapéuticos desde hace muchos años. Su aplicación está perfectamente indicada para eliminar los espasmos musculares involuntarios, como Parkinson, tics faciales, corrección de estrabismo o contracturas musculares. En Estados Unidos y Europa tuvo un gran auge en los 90 en el campo de la medicina estética porque ayuda a eliminar de forma eficaz las arrugas de expresión. Además no son necesarias analíticas ni pruebas de alergia.

El Botox sólo puede aplicarse en clínicas con registro farmacéutico. En 2004, el Ministerio de Sanidad autorizó su aplicación en España con fines estéticos. Clínica Rinos aconseja su utilización para corregir, eliminar y disminuir arrugas de expresión en zonas como la frente, el entrecejo y las patas de gallo. Es un tratamiento muy útil en personas de entre 25 y 45 años, ya que corrige la arruga de expresión, pero no la flacidez o las arrugas producidas por el envejecimiento cutáneo (para ello, proponemos otros implantes específicos).

La duración puede variar según la persona, de 4 a 6 meses. Pasados sus efectos, puede inyectarse nuevamente sin problemas. Las arrugas faciales se marcan más ante ciertos gestos de nuestra cara, como por ejemplo, fruncir el entrecejo. Lo que hace el Botox al ser inyectado es relajar los músculos bajo las arrugas, por lo que estas se atenúan hasta casi desaparecer.

El efecto del Botox no es inmediato sino que puede tardar entre 4 y 6 días en apreciarse. Al aparecer los resultados paulatinamente nadie advertirá que el paciente se ha sometido a un tratamiento estético en la cara, aunque la mejora será notoria.

El efecto del Botox puede durar hasta 6 meses. A partir de entonces, el paciente puede someterse a otro tratamiento, que seguramente será más duradero que el primero.
Esto quiere decir que el tratamiento es reversible. El bloqueo muscular dura un cierto tiempo. Al cabo de 3 o 4 meses, el músculo tratado vuelve a retomar su movilidad y, por lo tanto, las líneas de arrugas generadas por su movimiento volverán a aparecer.

El tratamiento puede ser repetido cada 4, 5 ó 6 meses, según la necesidad de cada persona, sin problemas. Hay estudios en la literatura médica que avalan plenamente esta afirmación. Aunque aún no hay estudios científicos al respecto, no es recomendable el uso del Botox en mujeres embarazadas. Tampoco está indicado en el caso de que el paciente padezca alguna enfermedad neuromuscular. El médico determinará si existe contraindicación para el tratamiento.

Ante el gran aumento en la demanda del Bótox, la Sociedad Española de Medicina Estética advierte que la toxina botulínica debe ser aplicada por médicos especialistas. Un uso incorrecto del Botox puede provocar graves lesiones. En Clínica Rinos contamos con médicos debidamente entrenados en esta técnica, especialistas en medicina estética o cirujanos plásticos. El tratamiento se realiza en la consulta del médico, siguiendo todas las normas de esterilización, higiene y desinfección adecuadas y utilizando material médico desechable. No se necesita un quirófano ya que no es una técnica quirúrgica, sino médica.